Las iglesias del Altiplano, Norte de Chile

En Arica, en el norte de Chile, conocí a la Fundación Altiplano, que restaura el patrimonio de las iglesias del Altiplano, el interior de la región, principalmente de tierra. Visité sus obra-taller para la restauración de la iglesia de Guaillatire y el del pueblo de Belén, un interesante proyecto integrado de restauración del patrimonio, renovación del tejido urbano, formación y desarrollo del turismo responsable.

El valor de este patrimonio terroso es enorme, por su papel en la salvaguarda de la cultura aymara de los pueblos andinos, amenazados por la despoblación y la globalización.

Las iglesias andinas del norte de Chile

Chile tiene un increíble patrimonio arquitectónico en tierra, y en el norte del país, una de las regiones más secas del mundo, el adobe fue utilizado largamente hasta el siglo XX.

En ese momento, en la costa, ya se estaban construyendo infraestructura portuaria y grandes obras prefabricadas, como la Aduana de Gustave Eiffel en Arica, cuya estructura fue traída en barco desde París.
En las regiones del interior, por otro lado, la construcción de iglesias de adobe en el estilo barroco andino continúa, con técnicas manuales y mucho esfuerzo, en continuidad con la tradición arquitectónica ancestral.

La Ruta de la Plata y los orígenes de las iglesias andinas

El pueblo de Belén está ubicado en la Precordillera, el área que precede a los Andes chilenos, en la provincia de Arica y Parinacota. Esta región, ubicada en el extremo norte de Chile, entre el Océano Pacífico y la Meseta Altiplanica de los Andes, presenta paisajes extraordinarios y ha siempre sido un área estratégica. La movilidad ha sido clave para su desarrollo, ya que las comunidades siempre han buscado complementar sus recursos limitados comerciando con regiones vecinas con climas diferentes.
Durante el período Inca, hasta 1470, la expansión del reino (Tawantinsuyo) incorporó esta región, alrededor de la red vial llamada Camino Inca o Qhápac Ñam.
Con la llegada de los españoles en 1536, la red se volverá muy estratégica para el desarrollo de la Ruta de la Plata de Potosí. Desde 1574, Arica se convirtió en el puerto oficial para el envío de plata desde las minas de los Andes, que es el principal ingreso del Imperio entre fines del siglo XVI y mediados del XVIII. Las mulas y las llamas deambulan por las antiguas carreteras de los incas y los pueblos andinos son sus puestos de suministro.
Para controlar y evangelizar las comunidades indígenas, la administración española introdujo el sistema de “reducciones” o “misiones”, y construyó iglesias de adobe, piedra local y paja (paja brava), en el estilo barroco andino.
Hacia el final del siglo XVIII, la producción de plata disminuyó, y el camino se desvió al Atlántico, con la creación del Vice-reino de La Plata en 1777. Para la región de Arica y Parinacota es el comienzo de la decadencia y del declive de la población, que continúa hasta nuestros días.

Morfología y características de las iglesias andinas

Hoy en día la región de Arica y Parinacota cuenta con una treintena de iglesias, capillas y santuarios, la mayoría de los cuales es de más de 3000 m de altitud. Estos son los principales edificios de los pueblos andinos, formados para el resto por pequeñas casas dispersas.
Estas iglesias son parte de la tradición del barroco andino, pero veinte de ellos datan del siglo XIX, y algunos incluso del XX. Tienen geometrías reconocibles y se asientan en el territorio dando una escala al paisaje.
Se caracterizan por una geometría rectangular, con pocas aberturas. Tienen una sola nave, a veces con capillas de adobe en el interior que actúan como contrafuertes, pero más a menudo con contrafuertes exteriores.
Este diseño de un interior liso refleja la importancia del espacio cubierto, mientras que el exterior puede cambiar con el tiempo dependiendo de los requisitos, según un proceso de reconstrucción, extensión y modificación. La cubierta tradicionalmente está hecha de paja y requiere un mantenimiento sistemático.

La urgencia de la restauración

Hoy en día, este valioso patrimonio está en peligro: el clima, la falta de mantenimiento y la disminución de la población de las zonas rurales pueden causar su desaparición.
Las intervenciones para la restauración de estas arquitecturas son urgentes, pero abren una multitud de preguntas.

La conservación del patrimonio de tierra es un campo disciplinario relativamente nuevo en comparación con otros materiales de construcción. El patrimonio de tierra a menudo se ha clasificado como de menor importancia, a pesar de la singularidad, el tamaño o la antigüedad de los edificios. Estos prejuicios a menudo han llevado a la pérdida de ejemplos importantes de patrimonio, que no han recibido la misma atención.
Sin embargo, el creciente interés en la arquitectura de adobe en los últimos 30 años ha ayudado a resaltar el tema de preservar los edificios existentes y crear conciencia en la sociedad. En el caso de las iglesias andinas, salvaguardar el conocimiento de los sistemas de construcción y implementar acciones periódicas de mantenimiento preventivo son la única garantía para la permanencia de este patrimonio y de su valor histórico y social.

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